Sé que casi nunca ando con la buena suerte y si! LA SUERTE ES PARA MEDIOCRES , pero aveces tambien me vuelvo experta en anteponerme , y en anticiparme negativamente además. Tengo una amistad con una chica que dice que preocuparse es eso, pre-ocuparse, ocuparse antes de tiempo. Y a pesar de que trato no hacerlo, me resulta inexcusable repetirme y encontrarme de nuevo atormentándome en un mañana que está fuera del alcance de mi mano poder llevar . Así que casi siempre pierdo el tiempo pensando qué haré cuando el buque naufrague, y lo que es peor, con el tiempo perdido parece que se va también mi mente y cabeza, la meto en cualquier recipiente con los que estoy aflojando el agua que hay en el buque y la echo por la borda. Y puedo asegurarles que sin cabeza, la posibilidad de que yo funcione bien se multiplica por unos cuantos millones
Aveces trato de pensar en la frase que encabeza esta actualización, y en la interpretación que yo le doy. Ayer, cuando aun no hay la posibilidad de controlarlo, el mañana se nos provoca inquietante, inaccesible, imposible, inabarcable, feroz, monstruoso. Pero a pesar cuando el mañana se trasforma en hoy, seguramente es más manejable de lo que puede ser un mañana inseguro, vacilante, desconocido. Ante "el hoy", por ambiguo que se presente, tenemos las suficientes armas para enfrentarlo , tenemos maneras de batallar, de hacerlo chiquito, de aminorarlo. Aunque ante un mañana lleno de incertidumbre, un mañana que crece más en nuestra imaginación que en otro lugar, es complicado hasta elevar el edredón para levantarnos de la cama. Y más aun con esa habilidad de perder la cabeza por la travesia


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